sábado, 17 de octubre de 2015

No escribo ni leo...

Hace un par de semanas conversaba con una conocida que ronda el cuarto de siglo. Como suele pasar, la conversación fluía y pasaba vertiginosamente de un tema a otro, y llegué a escuchar la frase que me llevó a escribir este artículo: "Yo escribo muy mal, tengo que mejorar mi escritura", y poco después la respuesta a una pregunta que asumo todos se harán en este punto: "No me gusta leer".

Ahora, cuando la gente me responde con esas palabras yo me pregunto: "¿No te gusta leer qué?" Porque en definitiva, a menos que se sea analfabeta, todos los días se lee algo. Pancartas y anuncios en las calles, el menú de algún restaurante, los mensajitos que se reciben en el celular, o los textos que acompañan las fotos del Instagram, pues sí, todo eso se lee. Leer es tan necesario como respirar.

Está claro que quien hace uso de esa frase que en mi opinión nos resta poder: "No me gusta leer", limita enormemente su existencia. Leer da poder. Okey, no es que quiera exacerbar sus ansias de poder, eso nos sobra bastante en este mundo, me refiero específicamente al poder que brinda el conocimiento. Nada más sabroso que el saber. Bueno, así lo veo yo. Por otro lado tenemos el gusto por viajar, el recorrido por la imaginación y todo eso. ¿A quién no le gusta transportarse al mundo de una buena novela? Y con novela no me refiero a la basura machista que transmiten por televisión y que lamentablemente algunas mujeres deliran por ver para matar su tiempo de ocio, me refiero a las novelas de verdad. Sí, esos textos escritos con historias de todo tipo, históricas o de ficción, y de todos los géneros, thriller, acción, policíacas, románticas, etc. De esos que nos obligaban (a algunos) a leer en la escuela. Creo que no hay país en el mundo occidental donde "El Principito" ("Le Petit Prince" o "The Little Prince") de Antoine de Saint-Exupéry no haya formado parte de los libros de lectura obligada en primaria. Si eres de latinoamérica, sin duda ahí no faltó "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez. La primera vez que lo leí, me dediqué a hacer el árbol genealógico de los Buendía porque es que si no lo haces te pierdes. Imagino que todos lo hacen... A los venezolanos de mi época nos tocó "Piedra de Mar" de Francisco Massiani, libro que me enamoró y cautivó hasta el sol de hoy, y con el cual he intentado cultivar el interés por la lectura en algunas personas, (aunque hasta ahora creo que no lo he conseguido).

¿Y qué hay de las bibliotecas?

Nada más maravilloso que tener una buena biblioteca en casa, aunque sea pequeña. Siempre hacen falta algunos clásicos, y poco a poco se le va agregando un libro por aquí y otro por allá. Lo moderno también es válido, se vale el Kindle o cualquier otro libro electrónico. La verdad es que brindan mucha comodidad por su poco peso y capacidad casi ilimitada, aunque admito que prefiero el libro impreso, el olor de las hojas es parte de la magia. 

Pero volviendo al punto inicial de este post, conversaba con alguien que me mencionaba su mala ortografía. ¿Y qué relación tiene esto con los libros?  Simple, el que lee, sin darse cuenta, va adquiriendo gran cantidad de conocimientos, tanto por el contenido de lo que lee como por la lectura en sí, ya que la continua observación de las palabras correctamente escritas, lo llevará a mejorar enormemente su ortografía, e incluso su capacidad de redacción y de expresión de ideas. No tenemos mala ortografía por fallar en nuestros estudios de primaria, tenemos mala ortografía porque no leemos. Y no se trata de tener un libro del tamaño de una patilla y del grosor de un diccionario, pero sí de buscar información sobre ese tema de interés (todos tenemos uno o varios), y leer un poco (aunque sea de vez en cuando). Quienes no lo hacen en la actualidad se encontrarán con un mundo maravilloso y quienes ya son ávidos lectores, pues, ya lo saben bien. En conclusión, no hay nada mejor que un buen libro.

P.D. No es fácil hacer un top 5 de los libros favoritos de todos los tiempos, pero haré un pequeño intento sin orden específico:

1. Piedra de mar. Francisco Massiani
2. Shogun. James Clavell
3. La Casa Noble. James clavell
4. Cien años de soledad. Gabriel García Márquez
5. 1984. George Orwell

Ya sé que James Clavell está repetido, ¿pero qué les puedo decir? Sus sagas asiáticas me fascinan.

¿Y cuál es tu top 5?

Autor: René Martín

No me considero una persona violenta... yo!, pero después de 25 años jugando Rugby, y bueno, una que otra aventura donde saber girar las manos era importante me quedaron algunas secuelas, ahí, muy profundo dentro de mí , pero que se puede llegar (aunque sea con submarino) si se lo proponen. Fue así como un día de otoño tuve un incidente con los que se suponía tenía que ser solo paz y amor.
Cuando nos mudamos a Barcelona yo estaba un poco paranoico, pues Praga es una ciudad grande pero con vida de pueblo, allá no pasa nada, si hay un atraco sale en todos los periódicos y telediarios y seguro es un ladrón en silla de ruedas con un cuchillo de plástico de esos que uno da en la fiestas, es un ciudad pacifica y segura donde lo más feo que te encuentras en la noche es un borracho. Bueno, Barcelona no es Caracas pero yo igual estaba mosca, mi esposita se sabe defender pero eso de irla a visitar a la cárcel después de haber matado a un atracador a golpes con el brazo de otro no estaba en mis planes. Mi hijo pequeño es mi tesoro y bueno, cuando salían solos los primeros días yo no dejaba de decirles: Mosca! Cuidao'! Coge la cartera así! No hablen con extraños, si pasa una vaina corre pa' la casa no te entres a coñazos! Si, si, yo se que exageraba pero bueno soy de Caracas y eso queda le queda a uno allí tatuado en el subconsciente. Paso un día, creo que fue un Sábado que Marta me dice que se va al parque con Marco a pasear un rato y bueno antes de que se fueran les leí la cartilla!... después de unos: Si, si ya sé, ya sé (con los ojos volteaos pa' arriba) se fueron. Yo tenía que trabajar (esa era la excusa para no ir) en realidad lo que quería era tomarme mi tiempo para bañarme, afeitarme con caaaalma, sin el baño ocupado o el típico: Papaaa Papaaa tengo pipiiii abreeee!!! o el: Ya va que cojo el cepillo y ya esta... ejeeee! ese culote!!! jejeje! ... Yo estaba por fin solo! me quite la ropa y en rueda libre me paseaba por todo el apartamento comiéndome un Corneto y rascándome mis bolitas como corresponde sin tener que hacerme el pendejo como cuando hay gente cerca, me bañe, no joooda... como una hora, con calma, me seque, me puse los interiores, me corte las uñas y me fui a afeitar, yo allí de lo mas relax batiendo mi espuma como quien menea un vaso e' chicha con el pitillo, sonriéndome como un pendejo a mi mismo en el espejo y escuchando mi música!!!... mi música!!! y no el himno de Pokemon por milésima vez! que depinga Dios!... Pero sucedió que a mitad de la vaina, con media chiba afeitada y en la mejor parte de Ávila! Cerro el Ávila!.. se pega alguien al intercomunicador que en mi casa suena como un camionero mexicano a punto de estrellarse!... PEEEE PEEEEE PEEE PEEEEEEEE!!!... Verga!!! ¿QUIEN TOCA ASI?... no joda y enseguida caí en que mi familia estaba afuera y que eso era un toque de intercomunicador en clave PANICO TOTAL!!!... por lo que salí del baño llevándome toda verga por delante, hasta el gato salió volando en posición de X giratoria, casi me escoñeto al seguir de largo en la curva que da pa' la sala y fue el final de la muñeca de porcelana que nos regalo mi cuñada el Diciembre pasado (menos mal) y como pude, haciendo todo tipo de maromas con los brazos para mantener el equilibrio como si estuviera bailando el baile de los pajaritos llegue por fin al intercomunicador, no joda cogí esa vaina y con voz de profeta del fin del mundo pregunte: ¿QUIEN EH'?... una voz desconocida de hombre me respondió al otro lado: BAJA! BAJA INMEDIATAMENTE! ES URGENTE!!!... Panas míos... lo que me paso por la mente no lo puedo ni describir, pero pensé que mi familia mínimo iba a estar abajo en la calle apachurrada por un camión de 12 morochas!... la bocina del intercomunicador quedo dando vueltas en el aire mientras yo salia como alma que lleva el diablo por esa puerta, así, descalzo, sin camisa y en interiores a caerle a coñazos al botón del ascensor... pero nada, la vieja loca Polaca del piso 4 lo tenía retenido metiendo su puta andadera del coño!!!.. en un movimiento digno del Hombre Araña salte pa' las escaleras y cogí pa' bajo como un meteoro... Coño! 5 pisos (pues yo vivo en un Penth House) pensando en las 1000 formas en la que mi familia podía haber sido asesinada!!... llego a la planta baja y solo me quedaban los 15 metros planos (con obstáculos) hasta la puerta principal donde se podía ver detrás del vidrio lechoso de la entrada una silueta anaranjada que pensé no era otra cosa que el paramédico de la ambulancia!!!... por andar descalzo y el piso muy pulido me di tremenda estrellada con la puerta que hasta hoy tengo tatuadas las florecitas de la reja en el brazo izquierdo... Mas cagado quel coño, pero resignado a mi destino abrí la puerta y salí... ¿Y qué es lo que me he encontrado?... un Hare Kryshna... UN PUTO HARE KRYSNAAAAAA!!!... con un poco de libros en los brazos y una sonrisa de pendejo con fumao' que me pone la maño en el pecho y me dice: Hombre! Que rápido has bajado!!! Te traigo la buena nueva del humilde Krysna!... No sé si alguno de ustedes lo ha vivido, pero un calor inmenso me subió desde el estomago como si fuera lava, se apodero de mi, en un instante y perdí el control de mi mano derecha que solo pude alcanzar a ver clavándose a 300 kilometros por hora en el cachete del cabrón Hare Krysna este de mierda que voló por los aires como en las películas y cayo noquiao en la acera con los brazos y las piernas abiertas y todos los putos libritos que cargaba regados alrededor!... No joooda!!! En un minuto le recite todas las groserías y maldiciones que había aprendido en toda mi vida!!... cuando fui a dar el primer paso para tirármele encima, me di cuenta que estaba en interiores y con media cara llena de espuma de afeitar, mire a mi alrededor y tenía un semicírculo de gente ya con los ojos pelaos y todos los putos celulares click que te click!! me doy la vuelta para escapar pero la puerta se me había cerrado!!!.. como un idiota empecé a marcar mi propio intercomunicador como si el gato me fuera a abrir... que gueeeevo!!! me pegue al vidrio a ver si había o venia alguien y en efecto una silueta rosa se acercaba... DIOS!!!.. era la vieja polaca en su andadera!!! Iba a llegar mañana!!!!... nada!... asumí mi barranco y cuando me volteé para pagar la arrechera con el puto monje... me fije que ya no estaba, había desaparecido el muy cabrón!!... mire a mi publico... y todos con caras de aguantarse la risa me apuntaron para la avenida (como invitándome a salir corriendo en interiores a perseguirlo) por supuesto esperando terminar sus videos con broche de oro!, en eso se abrió la puerta, la vieja polaca!, la pure no se lo podía creer, entre como si llevara un Smoking y subí a mi casa pero para encontrarme con que también se me había cerrado la puerta de la casa. Allí me encontraron Marta y Marco una hora después, ya con la espuma seca y con pinta de naufrago, Marta me mira y me dice: ¿Y tú qué? ¿estabas trabajando en la Rambla de Fakir? Verídico!

miércoles, 7 de octubre de 2015

Las bestias del ático... Autor: René Martín

Las bestias del ático 

En los momentos de la más absoluta paz, esos instantes en los que nos relajamos, estiramos las piernas y olvidamos nuestros problemas, cuando ya ni podemos sostener la revista, que se nos cierran los ojos y el café hace rato que perdió su efecto, Sí!, es en esos momentos cuando suelen pasar las cosas más locas y absurdas que nos cogen por sorpresa y nos ponen el corazón a latir como los timbales de Tito Puente. Fue en un plácido día de primavera cuando mi merecido momento de reláx fue interrumpido (de coñazo) por las bestias enfurecidas del Ático.
Como una vez les expliqué, yo viví en un pequeño pueblito llamado Frydstejn, en medio del Paraíso de Bohemia, en una casa muy antigua pero muy bonita justo en frente de las ruinas del legendario Castillo de Frydstejn. Era una casa muy vieja, muy grande pero muy acogedora, la pude alquilar muy barata, así que me sentía como Rico Mac Pato de vacaciones en un lugar paradisíaco, con unas vistas estupendas del valle. La casa tenía dos plantas y después un pequeño ático, que era más bien un desván donde se ponían los cachivaches. Yo nunca había subido, solo me había asomado a través de la trampilla, y al ver todo como en las películas de terror cerraba esa vaina y le daba 6 vueltas a la llave. Mi habitación quedaba arriba y era genial... tenía una chimenea y echarse junto a ella en un cómodo sofá con la ventana en frente y ver allá a lo lejos las siluetas de los castillos de Trosky y Valdstejn rodeados de bosques era un poema. Había estado metiendo carbón en el sótano como un esclavo toda la tarde (después les echaré ese cuento), así que después de terminar, bañarme, cenar muy rico y prepararme un tecito, me tiré en el sofá como la Maja Desnuda de Goya y me puse a ojear un prospecto del supermercado (ya me había leído hasta las etiquetas de los enlatados). Buen... allí acostadito, casi ya guindando, de repente estalla el ruido (a todo gañote) más horrible que se puedan imaginar!!!! parecía que se estuvieran peleando Godzilla y King Kong, una verga de sonido como de un tigre con tiranosaurio y gato electrocutao' que me hizo pegar un salto como el gato Tom y caer de espalda detrás del sofá y dejarme allí atrapao' con las patas pa' arriba haciendo como una cucaracha volteaa' en un frenesí terrible de susto, pánico, sorpresa y cagazón!!!. ¿¿¿QUÉ MIERDAAA ES ESAAA, DIOS MÍO??? El ruido sesó de la misma forma en que había aparecido... de coñazo! Me levanté... despaciiiito... asomando primero una mano, después la otra y por último levantando mi cabeza hasta la altura de los ojos allí detrás del sofá! mire pa' un lao... mire pal otro... mira pa' arriba... nada! No, no... eso no me lo pude haber imaginado... umn uun! Me levanté por fin, y bueno, traté de acomodarme la bata y cuando me amarraba la vaina.... noooo joooodaaaaa.... WUIIIIIIUUUUU AAAARGGGGGG IIIIIIKKKKK GRRRRR  AAAAUUUUUIIIII!!!!!  Otra vez!!! Pecho a tierra, compadre!!! Me arrastré hasta el pasillo y allí la vaina era mucho peor!!! Coño... coño, cooooño... pegué un salto pa' las escaleras y bajé (rodando) hasta que me paró un sillón y allí me quedé, con los ojos pelaos, tratando de entender qué había pasado! El ruido paró de nuevo, y escuché entonces unos pasos como con pezuñas que venían del piso del que justo había escapado como un saltador olímpico! Me reincorporé y ahí si dije: "No joda... a esta verga la clavo en un palo, no joda!!" Fui al despacho y cogí mi mega escopeta Browning Maxus calibre 12 y subí en plan Helmer Gruñón por las escaleras, dispuesto a matar lo que sea que viera, así fuera a Franta o al Ahorcao! Sigo escuchando gruñidos y pasos que se arrastran arañando la madera y no joda... adrenalina full... marcapasos en la cesta de la compra en Amazon... cara de cagao' valiente... continúe subiendo hasta llegar al pasillo, allí me percaté que el sonido provenía del ático! Coño!Qué podría estar viviendo en mi ático que hace esos ruidos de mierda????!!!!! Nada... yo no me podía largar en ese momento, ni de vaina!... después de que un jabalí me comiera la bicicleta estaba prácticamente atrapado... y si llamaba al viejo Leidar iba a ser peor!!! Bueno, amigos, así que decidí bajar la escalera plegable, y subir de coñazo disparando como Rambo en esa vaina, y que fuera lo que Dios quiera! Metí la llave, abrí la cerradura, cogí la trampilla con la mano izquierda, con la derecha la escopeta, empiné el culo, cogí vuelo y pegando un grito a lo BAAAAANNNZAAAAAAIIIIIII!!!!! tiré la trampilla pa' tras y PUM!! PUM!!! PUM!!! Mala idea! Primero: El ruido de los tiros en ese espacio cerrado de vaina me vuela los tímpanos pa' la mierda! Segundo: El retroceso me tiró como tres metros pa' atrás y me escoñeté sobre un poco de cajas viejas, y tercero: Se cerró la trampilla y me quedé en esa verga a oscuras y no me veía ni la nariz!!! Tirado sobre las cajas allí, como una mujer dando a luz, metí dos cartuchos más y me paré como un ninja dándome un coñazote con una de las vigas del techo! Nada! me puse en posición de combate sin saber ni siquiera para donde estaba apuntando! No oí nada! (tampoco podía mucho después de esos tiros de antes), pero de repente escuché... coño, y sí que lo escuché, una verga que se cayó a mi derecha y volví a prender el infierno en esa verga!!!! PUM!!! PUM!!! Ahora sí que estaba jodido, porque me terminé de joder los oídos!! PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!! era solo lo que escuchaba. Nada, panas... con el pie buscaba la trampilla, y cuando la encontré abrí esa verga y salté pa' abajo como poseído! No joda, corrí hasta el despacho y me volví a apertrechar!, pero nada... pasó una hora y nada... así que busqué la linterna y volví a subir. Lo que sea que había sido eso estaba muerto o llegando a Praga! Abrí la trampilla y ya con luz pude ver que había una lámpara en el techo de esas de cadena, la encendí y para mi sorpresa... allí estaban dos mangostas (especie más grande de las comadrejas), muertas e' bola y abrazadas. Tal vez subieron al ático a robar el relleno del aislante o a dormir y se encontraron la una con la otra y se entraron a coñazos, ese fue el ruido demoníaco que me arruinó la noche de reláx. No lamenté haberlas matado más de lo que lamenté el dolor de mis oídos por una semana! Me imagino que cuando entré hecho Chuck Norris pegando tiros se abran cagado y se abrazaron del susto y alguna de las dos tumbó esa lámpara que al final delató su ubicación. Verídico!


Los relatos de René Martín

Hace un par de meses, creo que incluso menos, comencé a toparme con una serie de relatos cortos en un grupo de Facebook que realmente me alegraban el día. Por un motivo algo complicado de explicar, lamentablemente no pudo seguir publicando sus maravillosos cuentos cortos en ese grupo, por lo que estaré publicando algunos de ellos en este blog. Espero que los disfruten tanto como yo. Abrazos, Yiyi 

martes, 20 de agosto de 2013

El regalo


Si hubiese sabido que ese encuentro negado
Despertaría en mí sentimientos tan bien guardados
Lo lógico sería pensar
Que desearía que no hubiese pasado
Sin embargo, es todo lo contrario
Jamás me lo hubiese negado…

Gracias vida por darme este regalo
Gracias Dios por habérmelo brindado
Los regalos así no se rechazan
Se reciben, se agradecen y se pagan

Aunque con melancolía;  sonrío
Pues tengo la certeza de aquel que no huye a nada
Este corazón no late solo
Ese ritmo agitado, único y desenfrenado
Lo comparte con el tuyo
Palabras no necesita…

Gracias vida por darme este regalo
Gracias Dios por habérmelo brindado
Los regalos así no se rechazan
Se reciben, se agradecen y se pagan

Pero cómo le explico a este solitario corazón
Que en esta vida no le toca
Por favor, dime cómo hacerle entender
Que no es suficiente sentir
Que siempre debe haber más
Debe haber más…

Gracias vida por darme este regalo
Gracias Dios por habérmelo brindado
Los regalos así no se rechazan
Se reciben, se agradecen y se pagan

No me arrepiento de nada
Aunque eso de nada nos sirva y no cambie nada
Aquí nos quedaremos
Mi solitario corazón y yo
Con su ritmo agitado único y desenfrenado
Esperando…

Me quedan los recuerdos, y la fotografía
Quizás en otra vida…

miércoles, 24 de abril de 2013

Ex Soviet Union 1 day trip

14/07 9:20pm. Empezamos demasiado Soviet, el vuelo sale a las 11:45pm y aún no abren las taquillas, ya hay gente coleándose haciéndose los locos. Pintas demsasiado 80´s. El tiempo no ha pasado en ese lado del mundo. Happy memories. (8)Israel, Israel, qué bonito es Israel (8) LOL Vuelo a Tel Aviv. Los judíos más judíos que he visto (sin ofender). 

15/07 1:10am. En el avión tomé un vasito de agua. No apagan las luces (weird). Dato curioso, aunque no es de extrañar: todas las revistas están en ruso solamente. Puedo jugar a leer cirílico pero no puedo hacer mucho más que eso (bored). Can´t sleep. Otra bizarrada: Hay una mosca en el avión. ¡Y huele full a comida! Parce una calle del hambre y no un avión. En fin...

4am a 6am. Pues sí, los rusos también aplauden cuando aterriza el avión, se sueltan el cinturón antes de que se detenga el avión, y se quedan parados hasta que abran la puerta. Vamos, que me siento como en casa. Hoy me tocó quitarme los zapatos, y en el control de salida/entrada me pidieron la visa. WTF? Si salí sin tenerla fue por algo, ¿no? Pobres, deben ganar un sueldo de mierda y por eso se desquitan con los turistas. Afortunada o desafortunadamente ya tengo suficiente experiencia con comunismos y dictaduras (y oficiales resentidos) como para poder darle la vuelta al asunto y entrar sin problemas como es mi derecho. Viajar en autobús en Rusia es una experiencia cósmica. Autobús cayéndose a pedazos, asientos destrozados, conductor desquiciado que por supuesto no dejará de meterse por el hombrillo para comerse la cola al estilo de las de Caracas un miércoles después de las 5pm, en otras palabras, igual que en casa.

6am a 3pm. La Basílica es arrechísimamente arrecha. Esperé desde las 8:30am hasta las 10:00am para poder entrar. Por dentro también es cool, full de iconoclasia tal como esperaba. La plaza roja no es roja. El Kremlin es gigantezco. Voy a ver qué mariquera le compro a los buhoneros, que más que rusos parecen turcos, regatean más que cualquiera, y la cara de pendeja que le ven a uno. 20 euros por unas calcomanías de matrioskas, sí claro. Gran cantidad de baratijas de la era soviética, de esas que me recuerdan mi infancia. Aproveché para llevarme unas matrioskas hechas a mano y sin laquear, no las típicas que venden en todos lados, y un par de regalitos. Cual turca regateando, claro, si no me dejan sin un euro. ¡Ah! Lo olvidaba, el metro de Moscú es el que va más chola de todos en los que me he montado, ese conductor no sabe lo que es el freno, eso sí, las estaciones son una belleza, aunque los vagones se estén cayendo y vengan con perros callejeros incorporados.

 4pm a 6:00pm. Back to the airport. Iba cabeceando mal en el autobús, salvando mi honra, la de al lado iba peor que yo. Me tomé una birra rusa en el pub del aeropuerto. Estaba normalita, nada del otro mundo. El éxito del día: Conocí a una mongolesa. ¿Qué tan probable es que eso pase? Todo por la Mac. Gracias, Steve Jobs. Y de vuelta al avión.

15/07 6pm a 16/07 10:20 am. Un nuevo destino: Narita, Tokio, pero esa ya es otra historia.

P.D. Las papas del Mac de la plaza roja suck.

martes, 20 de noviembre de 2012

Argumento #1

Cachito es un joven de 26 años que desea hacer una película, sin embargo esto ha demostrado ser todo un reto. A pesar de tener mucho que decir, no sabe cómo hacerlo. Nadie colabora, ni sus amigos ni sus padres, quienes no le permiten desarrollar su capacidad creativa al estar constantemente exigiéndole que encuentre un empleo y empiece a "hacer algo". Xavi, su mejor amigo, le propone irse a vivir con él por un par de semanas, después de todo puede hacerle compañía mientras sus padres regresan de su segunda luna de miel. 

Lo que Cachito pensó que sería la solución a sus problemas se convierte en un infierno. No le es fácil ocultarle a Montse (la novia de Xavi), la existencia de Patri (la amante de Xavi), sobre todo porque no dejan de cruzarse en los pasillos del edificio. Tener que lidiar con las interminables fiestas (y correspondientes borracheras), ha pasado de ser una diversión a un problema. Mercedes sigue sin prestarle la más mínima atención, a pesar de que la persigue silenciosa pero constantemente desde sexto de primaria, y ya no quedan billetes dentro del cajón de la mesita de noche de la madre de Xavi, ora vez sin un duro.

Las desastrozas vidas de sus amigos no tienen nada de interesante y a la vez lo tienen todo. Mientras el mundo avanza y evoluciona, su película no. 

Durante una más de las tantas fiestas en casa, y después de haber bebido bastante más de la cuenta, Cachito decide finalmente declarársele abiertamente a Mercedes, haciendo una escena que, para vergüenza de la chica, no pasa desapercibida por ninguno de los presentes, y provocando al mismo tiempo que Montse descubra la relación afectiva entre Xavi y Patri. Se arma el pandemonio, y Cachito sale corriendo, filmadora en mano, bajo la lluvia torrencial. Sintiéndose desesperado, Cachito no para de grabar y grabar, recorre durante la madrugada las calles que lo han visto crecer, en una búsqueda frenética de algo.

Rebeca, su amiga de toda la vida, y quien se encontraba en la fiesta, le ha enviado un mensaje al móvil. Después de mucho meditarlo, cachito se decide a leerlo, y quedan en pasar por casa de Rebeca. Cachito come en silencio una sopa de fideos de caja que le ha preparado Rebeca en el microondas. Por un buen rato no se dicen ni una palabra, ¿para qué? si entre ellos nunca han hecho falta. Finalmente, deciden acercarse a la playa. Está amaneciendo, y mientras bordean la orilla del mar, Cachito comprende que no necesita buscar desesperadamente lo que siempre ha tenido a su lado. 

 

jueves, 18 de octubre de 2012

Cuidado y te da un beri beri...


Beri beri, soponcio, patatús, yeyo y pare usted de contar...

¿Por qué será que en castellano (o español, lo dejamos al gusto del consumidor), se utilizan tantas palabras de origen desconocido y siniestro para definir lo que clínicamente se conoce como desmayo, lipotimia o síncope?

Ya estamos claros en que al hispanoparlante le encanta esto de jugar con las palabras, invertirlas, mezclarlas, moldearlas y juguetear con ellas. El venezolano en especial (no hablo de otros latinoamericanos por desconocimiento de causa pero eso no quita que lo hagan también), siente una exagerada fascinación por utilizar el lenguaje como una herramienta poderosa que le permita aplicar constantemente (y en ocasiones en demasía) el doble sentido. No es lo que digas, sino cómo lo dices. Lo que está implícito en cada una de tus palabras puede ser y será usado en tu contra, ¡así que mucho cuidado! Pero, ¿qué tiene eso que ver con el tema en cuestión? En realidad nada, más allá de nuestro gusto particular por recortar y pegar palabras para hacer otras, pero ya saben que cuando uno escribe así como yo, directo de la cabeza al papel (o en este caso el teclado) cualquier cosa puede pasar. Así que mis disculpas y vuelvo al inicio y a lo que me trajo aquí el día de hoy: de dónde salieron tantas palabras para definir una misma cosa.

Cuidado y te da un beri beri...

Esa es una frase típica de abuelita, pero la realidad es que el significado real de beri beri no es nada agradable. El beriberi es una enfermedad producida por falta de vitamina B1 y aunque la hay de varios tipos: adulto e infantil, todas son terribles y desencadenan en cosas como confusión, debilidad, dolor, vómitos, taquicardia, dificultad para respirar, convulsiones y un largo etcétera, lo que explica que sirva para denominar cualquier "beri beri" (o cosa extraña cuyo nombre no podemos precisar) que le pueda dar a uno. 

Según los datos que he logrado recabar, el origen del término no se tiene del todo claro (como suele suceder).  Algunos dicen que la palabra proviene del singalés: beri=no puedo, otros que viene del árabe=bhur bhari, asma de marinero. Sea cual sea el origen real de la palabra, un beri beri es una vaina horrible, ¡así que zape! (Aunque por aquí lo usen para denominar cualquier "vaina").

¡A éste ya le dio el soponcio!

Ésta también es una de esas frases típicas de abuelita que, afortunadamente, no implica nada tan complejo y atroz como el beri beri. El soponcio se refiere simplemente a un desmayo, así que podríamos decir que son sinónimos.  La diferencia con otros términos como el yeyo o patatús que explicaré más adelante, radica en que el soponcio viene provocado por un gran susto. Algo como que el viejo se enteró que la hija de 15 años quedó embarazada, o que le robaron el carro, o hasta que se pegó el Kino. ¡Todo puede pasar!

 La etimología de la palabra en este caso también es incierta. Hay dos versiones comúnmente aceptadas. La que puede interpretarse como más jocosa, es la que dice que soponcio viene del vocablo latino vulgar sopio que significaría pene. ¿Y la relación del pene con el soponcio? Pues resulta que ese típico dibujito que garabateaban los niños y adolescentes del sexo masculino a diestra y siniestra en sus cuadernos, libros, cartucheras, y demás utensilios escolares tiene su origen en la antigua Roma y lleva por nombre sopio. (Se aprende cada cosa, ¿no?). Ajá, ya sé, ¿pero cómo llega esto a lo del soponcio? se preguntarán. Ya voy para allá. Pues nuestros queridos amigos romanos, al igual que nuestros niños en edad escolar de hoy en día, se divertían mucho dibujando sopios por todas partes. Se rumorea que el soponcio era lo que le daba a las féminas al ver esos sopios gigantes pintados, pues llegaban a asustarse (yo diría más bien a escandalizarse). El poeta satírico Gaius Valerius Catullus escribió: frontem tabernae sopionibus scribam (Dibujaré sopios frente a la taberna). Estaría arrecho por la atención, quizás. Y bien dice uno de los más de 20.000 graffitis de Pompeya: ut merdas edatis qui scripseras sopionis. (Que coman mierda aquellos que dibujen sopios). O quem non pudet et rubet, non est homo, sed sopio (El que se avergüenza y se ruboriza, no es hombre, es sopio). Para mí como que sopio es "guevón", no sé, digo yo. En fin... 
 
La otra hipótesis indica que la palabra viene del cruce de otras dos: sopetón, que viene de la palabra latina subĭtus (súbito), y la también latina responsio (respuesta).  Como nota curiosa han de saber que soponcio también significa una sopa mal hecha. Así que ya pueden quejarse ante la abuelita si el soponcio les provocó un soponcio.

¡Si no tienes cuidado, te va a dar un patatú!

La palabra patatú de por sí sola ya causa risa. ¿Cuál será esa pasión que tenemos con la cacofonía? Esta palabra es de uso extendido en todos los países de habla hispana o en la mayoría de ellos, y normalmente va acompañada de una s final (patatús) pero como en Venezuela nos encanta comernos las "S" (entre otras letras), para nosotros ha quedado como patatú. Esencial es informarles antes que cualquier otra cosa, que el patatús o patatú es más grave que el soponcio y el beri beri. O en otras palabras, un beri beri o soponcio desencadena en patatús. Además, la palabra es onomatopéyica porque reproduce el ruido que hace la persona al caer o desmayarse. Qué creativos somos, ¿verdad?  Según el DRAE patatús proviene de pata: pie o pierna de un animal. ¿Y cómo se relaciona eso con que te de algo? Ni idea, supongo que del hecho de perder la pata y caerse, creo que por ahí va la cosa. El caso es que al menos suena graciosa, así que esperemos que su uso no pase a mejor vida. Por cierto que en mi investigación al respecto encontré un poema del poeta y periodista español Manuel Bretón de los Herreros que se llama El patatús, y aquí se los dejo:

Cuando veo á un artillero 
Con fachenda y sin dinero, 
Y requiere el chafarote,
Retorciéndose el bigote 
Más terrible que un obús, 
¡Ay Jesús, ay Jesús! 
¡Que me da, que me da el patatús

No me altero ni me asusto 
Cuando el Conde hace mi gusto, 
Mas si un día al señor Conde
Pido plata, y me responde. 
Ten paciencia, que no hay mus,
¡Ay Jesús, ay Jesús! 
¡Qué me da, que me da el patatús

Y finalmente, ¿qué hay del famoso yeyo?

Han de saber que la palabra yeyo es exclusivamente nuestra, es decir, originaria de Venezuela (o eso dicen algunos por ahí). El yeyo parece ser el menor mal de todos (afortunadamente), pues su definición se apoya en la causa y no la consecuencia: el yeyo te da por no comer o por aguantar mucho sol, o por la combinación de ambas. Algo típico si saliste temprano a hacer diligencias en este país y te dan las 4 de la tarde y no has podido ni desayunar. Ahora, ¿a quién no le ha dado un yeyo alguna vez?

Después de este corto paseo por los sinónimos más coloquiales de desmayo que tenemos, finalmente sólo me resta advertirles que también existen los yeyos, beri beris o soponcios ficticios, es decir, aquellos que no tiene su origen en nada más que manipular a alguien para conseguir algún fin siniestro (muy aplicado por las mamás o señoras mayores para recibir la atención de sus hijos). Así que tengan cuidado, ya sea de los soponcios, yeyos, beri beris y patatús reales o ficticios, porque al final lo que más puede dolernos es la cuenta del hospital.




jueves, 23 de agosto de 2012

Te nos fuiste, principito...

El día de hoy recibí la triste noticia de que mi querido perro Milou falleció. Tenía 16 años y 7 meses, lo cual es una vida larga para un perro, y más para un Cocker Spaniel.

Siempre he considerado que en el mundo hay dos clases de personas, a las que les gustan los animales y las que no. Normalmente me llevo bien con los primeros, los segundos siempre tienen algo que me da como mala espina, no sé. Quizás sea porque si nosotros como animales no somos capaces de apreciar otras especies es porque hay algo que no va muy bien con nosotros. Bueno, esto no son más que teorías locas mías, pero todo es válido en este mundo.

Volviendo al tema de este post, hoy nos dejó mi Milou. Obviamente mi primera reacción ha sido llorar, ¿cómo no hacerlo? Milou compartió cada uno de los instantes emblemáticos de mi vida desde que tenía 16 años. En otras palabras, ha estado ahí siempre. Ahora, mi segunda acción ha sido ponerme a ver las fotos que a lo largo de los años fui tomando de Milou y su participación total y absoluta en nuestra vida familiar. La frase cliché de "la mascota es un miembro más de la familia" será cliché pero es 100% cierta. No hay instante de mi viaje por memory lane que no incluya a Milou.

Todos consideramos que nuestra mascota es la mejor del mundo, y yo no soy la excepción. Y como hoy es el día en que Milou tuvo que dejarnos, quiero compartir con todo aquel que desee leer, las características mágicas y únicas que hicieron de él el mejor perro del mundo, el mejor perro que mi familia podía tener, y nos hizo a nosotros la mejor familia que Milou podía tener. Así que eso fue un ganar-ganar.

Los inicios...

Milou llegó a nuestras vidas como llegan la mayoría de las mascotas a los brazos de sus dueños, por pura casualidad. (En esta vida se dan toda esa serie de causales-casuales para hacer de tu vida algo mágico). Yo estaba en 8vo grado, y una compañera de clases tenía una perrita cocker que había cruzado (no sé si por interés de los dueños o puro interés de los perros) con un terrier y habían tenido una camada de unos 6 u 8 perritos. La verdad no recuerdo exactamente cuántos eran, el punto es que los perritos tenían poco menos de 6 meses y su familia no había podido vender ninguno. Como les preocupaba el enorme gasto que implicaba el tener a tantos perros pequeños (en especial por las vacunas), la mamá de mi compañera de clases decidió regalar a los perritos, y qué mejor que ofrecerlos en el colegio. Así que mi amiga llegó un día a clases con varias fotos de los cachorritos en cuestión. A mí no me dejaban tener perro. Toda mi vida había adorado a los animales, en especial a los perros, pero en mi casa no querían regalarme uno por más que intentaba persuadirlos. No es que a mis padres no les gustaran los perros, por el contrario, les encantaban y les siguen gustando (animal lovers), pero ya saben que cuando uno es niño solo quiere al perro porque sí, pero no piensa en las necesidades que requiere el perro ni en los problemas que pueda causar, uno lo quiere y ya. En fin, volviendo a la historia de cómo llegó Milou a nuestras vidas, efectivamente en mi casa estaban negados a tener perro. Vivíamos en un apartamento, y aunque no era pequeño, mis padres insistían en que un perro necesita vivir en una casa, que el perro tiene necesidades, etc. El caso fue que yo, en un arranque de desesperación adolescente absoluta me dije: "¡Es ahora o nunca!" y viendo las fotos de los cachorritos que llevó mi amiga al colegio, le señalé el que más me gustó de todos y le dije: ¡Ese es el mío! "Chevere, mañana te lo traigo", me contestó ella. Y así fue, así de simple. Bueno, así de simple no, después llegaron los ruegos para lograr convencer a mis padres de que Milou se quedara. Pero no seguiré adelantandome al relato, le dije a mi amiga que me trajera al cachorrito marrón claro, (lo que durante todos los años de vida de Milou se llamó color champán) y a la mañana siguiente me lo trajo con todo y pote para comer, certificado de nacimiento y certificados de vacunación. Milou era un cachorrito precioso y estaba aterrado, temblaba de miedo el pobre. Mi plan de acción era limitado, pedí el perro, me lo trajeron, incluso me llevaron con él hasta la casa, pero de ahí en adelante no había más plan. Así que nada, subí con Milou y entré a la casa y ya. Por supuesto que mis padres pusieron el grito en el cielo. Que lo devolviera, que no se podía quedar, etc. pero bastó un par de ruegos y ver a Milou para derretirse, así que mi papá dio el visto bueno y lo demás es historia. 16 años y 7 meses de recuerdos y de felicidad infinita.

Aprendiendo todos un poco...

Milou nunca fue un perro educado, no es que fuera un loco desastroso, lo que quiero decir es que nunca fue a la escuela de perros. Ya saben, esos sitios en los que les enseñan a hacer un par de trucos por una recompensa que generalmente se traduce en comida. A Milou lo dejamos ser, sin embargo él aprendió cosas que nadie podría haberle enseñado. Milou reconocía el motor del carro de mi hermano y después, cuando yo tuve el mío, el de mi carro. Cuando lo escuchaba sabía que al asomarse a la ventana de mi habitación vería llegar el carro y al vernos bajar y entrar al edificio, corría hacia la puerta principal para esperarnos. No hubo un solo día en que Milou no nos recibiera a cada uno de los miembros de la familia en la puerta. Eso, señores, es invaluable.

Indudablemente, también reconocía el timbre y el intercomunicador, lo que creo que no tuvo muy claro es que no todo el que entraba por la puerta principal del edificio venía para la casa. Le encantaba sentarse en una silla del balcón y ver hacia afuera. Veía los carros pasar, la gente, otros perros. En ocasiones les ladraba. Si pasaba una ambulancia aullaba. Cuando no entendía volteaba la cara de un lado a otro. A mi hermano y a mí nos encantaba que hiciera eso, pero no lo hacía con mucha frecuencia.

Cuando hacía algo que sabía que no debía hacer solía esconderse debajo de las mesas de la sala o del comedor. Con el tono de voz que usaba al llamarlo, él ya sabía que le venía un regaño, pero de todos modos también sabía que el regaño no iba a durar mucho, así que no es que fuese una gran tragedia para él. 

Sus nombres...

Milou era su nombre oficial, pero sobrenombres tuvo miles, Miloucito, Miloutinovich, Puppy, chicho, guby, entre otros, cada miembro de la familia le tenía su apodo, y él respondía a todos.Claro, Milou se le decía sólo cuando le tocaba regaño, y como eso lo sabía muy bien, detestaba que lo llamaran por su nombre.

Un par de anécdotas...

Milou era el típico perro que ponía cara de perro triste cuando estabas en la mesa para conseguir (casi siempre era así, sobretodo con mi mamá que es la más alcahueta) que le dieras comida. En una ocasión, mientras mi mamá iba a llamar a mi papá para avisarle que tenía la comida en la mesa, a Milou se le ocurrió la maravillosa idea de subirse a la mesa y comerse la carne del plato de mi papá. Así que así lo encontró mi papá,  con las cuatro patas en la mesa y con  las manos en la masa (o el hocico en el plato). Supongo que no pudo dejar pasar una oportunidad como aquella. Mi papá estaba histérico, se quedó sin almuerzo, Milou con la barriga llena y feliz, tremendo filete el que se comió, y mi mamá y yo muertas de la risa.

Como sabrán, el cocker spaniel es una raza de perros cazadores, por lo que su instinto lo lleva a cazar. Era frecuente que en la casa entraran pajaritos por el balcón. Cuando eso pasaba Milou se ponía como loco, corría de un lado a otro persiguiendo al ave. En una ocasión atrapó al pajarito. Mi mamá y yo estábamos ahí, lo regañamos, yo intenté abrirle las mandíbulas con las manos pero me fue imposible hacerle abrir la boca. Finalmente soltó el pájaro y me lo entregó, como un trofeo lo puso a mis pies. El pobre nunca entendió por qué lo regañábamos, pues él no había hecho más que cazar para mí.

 Mi príncipe, te quiero....

Milou fue un perro miembro de una familia como cualquier otro, pero sin duda fue el mejor perro del mundo para mí y mi familia, el más especial, el más cariñoso, el más hermoso, el más todo. Porque esa es la magia de tener una mascota, alguien que sabes que siente por ti lo mismo que sientes por él y que nunca te va a fallar.

Por último, este día en que se me ha ido mi príncipe sólo me queda decirles esto: Díganle siempre a sus mascotas lo mucho que las quieren, puede que no entiendan las palabras, pero el amor que expresarán al hacerlo siempre lo entenderán. Ese es el lenguaje universal que usamos para comunicarnos con nuestras mascotas y que sin duda entienden. El amor que existe entre una mascota y su familia es algo que sólo entienden quienes lo viven. Así que disfruten de la compañía, el cariño y la alegría infinita que les brinda día a día su mascota, y retribuyanle todo eso con mucho mucho amor.

Milou, te quiero y te querré siempre. Como tú, ninguno.